MURALLA DE AVILA playerbcn1
Ávila, la capital de España que vive más cerca del cielo, es una minúscula y apacible ciudad amurallada y gentil, recoleta, noble y silenciosa. Ávila, mística y tradicional, honesta y dura, espera, fuera del tiempo, el corazón amigo a quien entregar su secreto diáfano y misterioso. Camilo José Cela
Ávila es la muestra más interesante y mejor conservada de los que fuera una ciudad amurallada del Medievo español. Las iglesias, conventos y edificios monumentales, unidos a sus recuerdos teresianos, hacen de esta apretada población castellana uno de esos reductos peninsulares donde el pasado de España y una forma de vida de la Europa medieval, se expresan más plenamente.
La ciudad antigua de Ávila y sus Iglesias Extramuros son la muestra más genuina y solemne de cómo la piedra cincelada ha mantenido el carácter guerrero y defensivo de una ciudad anclada en la llanura y el espíritu religioso de los más altos exponentes de la mística española, con sus templos, conventos y monasterios monumentales.
Geométrica y armónica, la muralla que circunda la capital abulense despliega su inconfundible silueta y es la imagen de un mundo bien resguardado, sereno y sugerente, también plasmado en los otros monumentos de la ciudad.
Ávila es una ciudad muy especial. En pocos lugares como éste se puede encontrar una unión tan grande entre paisaje urbano y natural y el sentir, hondo y trascendente, de los personajes que le han dado nombre. Es la ciudad más alta de España, más cercana al cielo y su luz crea un espacio único. En Ávila, como en muchas de las ciudades medievales españolas, convivieron judíos, mudéjares y cristianos. . De estos siglos de caballeros y villanos, de judíos, moros y cristianos, nacieron hermosas leyendas que aún hoy se evocan entre sus tranquilas y sobrias piedras. Todos ellos dejaron su huella y forman parte de su legado cultural.
Fue en esta ciudad amurallada donde nació, se educó, se convirtió e inició su obra reformadora y escritora la gran Santa abulense, Teresa de Jesús. Allí también inició su labor el místico y magnífico poeta, San Juan de la Cruz, patrón de los escritores de habla hispana, nacido en Fontiveros. Fue el lugar donde se crió y educó el famoso músico renacentista Tomás Luis de Victoria y donde otros artistas de gran valía dejaron su huella creadora.
Los escritores enamorados de la ciudad
Será la Generación del 98 la que mejor refleje el espíritu de la capital de Santa Teresa.
Reconocidos escritores de la talla de Azorín, Pío Baroja y Miguel de Unamuno contemplan la ciudad desde la perspectiva noventayochista.
El universal Federico García Lorca dedica algunas páginas de juventud a Ávila, después de pasar un breve espacio de tiempo por estas tierras.
Los poetas Dionisio Ridruejo y Luis Rosales también se prendaron de la ciudad de la muralla.
Tiene la misma edad que Nôtre Dame
Murallas de Ávila El tramo oriental de su muralla es el más atrayente y sobre él descansa el grueso de la ciudad extramuros.
Las crónicas no parecen ponerse de acuerdo en el inicio de su construcción, aunque algunos documentos demuestran que fueron el francés Florín de Pituenga y el romano Casandro los maestros de su geometría.
No se conoce con precisión la fecha en que se colocó la primera piedra de esta obra de la ingeniería universal, aunque algunos cronistas la fechan en el siglo XI, prolongándose durante nueve años.
Mil novecientas personas participaron en su construcción, la mayoría musulmanes cautivos. De ahí que, aunque el conjunto es románico, cuenta con importantes rasgos árabes
La muralla defensiva, contemporánea en su construcción con la catedral de Nôtre Dame de París, fue un factor determinante a la hora de configurar el urbanismo de la ciudad.
Durante casi un milenio sirvió de protección y también se utilizó para facilitar el control de los intercambios comerciales.
Rectangulares, con dos kilómetros y medio de longitud (una hora de paseo) tienen nueve puertas de entrada y más de 2.000 almenas vigilan, hoy como ayer, el horizonte abulense.
La Puerta del Alcázar y la situada junto a la Basílica de San Vicente, son dos importantes atractivos que el visitante no debe obviar.